domingo, 17 de julio de 2011

UNA CARTA SOBRE FITZCARRALDO




     Por Joaquín Peña Arana   

    Antes que tuviera el espacio de Apuntes de Cinéfilo a veces enviaba a mis amigos, por correo electrónico, mis impresiones sobre alguna película por el simple deseo de compartir mi emoción y entusiasmo. Hace poco encontré algunas de esas cartas.

    Esta es la impresión que tuve, en el 2003,  cuando vi por vez primera Fitzcarraldo.

  “Fitzcarraldo es una película acerca de la pasión y los sueños, el sacrificio y la tortuosa terquedad por cumplir con lo que se desea. Por sí misma la película es ya toda una hazaña, es evidente el gran esfuerzo que tomó realizarla. Es conmovedor escuchar cómo la ópera calma a los nativos, cómo es el marco sonoro de los primeros intentos por hacer que el barco domine la tierra y desemboque hacia el otro río. Es triste  ver cómo el esfuerzo de días se fue por la borda en tan solo unas horas (…).

     El final es fantástico, como lo hubiera sido con la presencia de Mick Jagger y Resortes quienes, aunque no lo creamos, estaban contemplados a formar parte del reparto.

     En fin, sólo quería comunicarte mi entusiasmo por Fitzcarraldo. Ya nos llegará el momento en que subamos a nuestra propia “Molly-Aída”.

    Un abrazo”.

    La carta la envié en septiembre del 2003 a mi amigo Ricardo, quien vio la película al menos diez años antes que yo.

   Me ha pasado que, con el tiempo, la película que tenía en un pedestal caiga irrefrenablemente al desprecio.

    A la distancia ¿ha cambiado mi opinión sobre la película?

    Definitivamente no.   



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