domingo, 21 de marzo de 2010

EL PUENTE/THE BRIDGE






     “La única forma de ser libre”

     La primera pregunta que debió sortear el  director Eric Steel es ¿ya que estás ahí, con camarógrafos apuntando al Golden Gate en busca de suicidas, por qué no tomas un teléfono y llamas a alguien para que lo evite? Pero Steel decidió que su objetivo no era intervenir sino atestiguar.  El documental fue hecho con toda la mano. El trabajo estético de Peter McCandless ofrece belleza y plasticidad a un tema de por sí desgarrador. Si quien escoge la muerte es un hombre de cuero negro o una chava de aspecto indi pensaríamos “claro, son inadaptados”, pero entonces ¿qué pasaba por la mente del hombre de edad madura, vestido como si acabara de jugar golf, que se lanzó sin pensarlo dos veces?

     Esta es la otra parte que equilibra el trabajo de Eric Steel.  Hay que tener la sangre muy fría ( qué huevos, diría alguien) para buscar a los parientes y/o amigos de un suicida y decirles “sé que su pena es muy profunda pero me gustaría entrevistarlos para que me platiquen sobre qué sienten”. Cuántas mentadas de madre se habrá llevado, pero algunos accedieron y charlan con naturalidad no exenta de dolor. ¿Todo es muerte?,no necesariamente, hay las voces de quienes siguen con vida. El ritmo del ensamblaje de las historias nos va adentrando paulatinamente hasta llegar a “la estrella” del documental, Gene Sprague, famoso por haber escogido morir. Si hubiera esperado unas horas podría haberse convertido en un gerente, un empresario, no en una estadística.  

The Bridge es una película dura pero no deja de ser un sobresaliente documental. Podría ser hasta una voz de alarma para quien sepa leer más allá de lo que la imagen cuenta.


    

sábado, 13 de marzo de 2010

¿POR QUÉ AVATAR CHUPÓ FAROS?





     Ni pirri, Cameron


    El máximo error en todo esto no lo cometió James Cameron sino quienes nominaron Avatar dentro de la categoría de Mejor Película y a él en Mejor Director. Simplemente no debió pasar. Le hubieran ahorrado la vergüenza.  Es que ¿cómo carajos se les ocurre si es obvio que la historia, si bien con buenos planteamientos, no sale de lugares comunes o situaciones previsibles? Vamos, aunque me duela reconocerlo, el par de tipos que tienen de comentaristas de cine en TV Azteca tenían razón : hacer guiones no suele ser el fuerte de Cameron.

    ¿Malditos compromisos de mercado? Así parece, porque Avatar bien pudo haber quedado como la millonaria cinta en que se convirtió y hasta ahí. Es avanzadísima en no pocos aspectos técnicos. Pero para haber logrado la diferencia entre una película de puro éxito comercial a una de esas que se quedan en el corazón se necesito más que únicamente haber esperado que existiera la tecnología para su realización : debió tener la misma paciencia para pulir su guión al máximo.

    Lo de Kathryn Bigelow, maravilloso, pero ¿por qué esperar hasta el 2010? ¿Qué tipo de sociedad somos y, en particular, qué tipo de sociedad es Estados Unidos que todavía tiene que resultar algo extraordinario que una mujer o un negro ganen un Oscar? Debería ser algo normal, aceptado, no garbanzo de a libra.  ¿Nos quedaría alguna lección de lo ocurrido en esta edición del Oscar?, yo diría que sí : hay cosas que el dinero no puede comprar.

sábado, 6 de marzo de 2010

¿QUÉ HAGO AQUÍ?




 Por Joaquín Peña Arana


    …y no va a ser la última ocasíón


    No acostumbro salirme del cine pese a lo que me pongan, pero también tengo mis límites. Con Frida, fue tanto el tingue y tingue y tingue de Salma esto, Salma aquello, Salma hasta en la sopa, que cuando por fin entré al cine – llenísimo que estaba – y empezó la película, bueno, me la tomé tranquiqui hasta que vi a Diego Luna en su (entonces) eterno papel de escuincle calenturiento, luego, no pasó mucho cuando escuché que maldecían en español, supongo para refrendar la identidad mexicana. Tras que Diego Rivera le dijo a su modelo “te comería con tortillas” tuve una crisis existencial : “¿qué hago aquí?”. Simplemente me levanté y me salí. Lamenté haber dejado mis palomitas, eran de las grandes.

Con Las Lloronas me pasó algo semejante. Duré hasta la escena en que la cámara hace traveling alrededor de dos tipos y una mona  mientras se la pasan chupando y contándose anécdotas. Simplemente me fui. ¿Prejuicios contra películas mexicanas, barruntos de misoginia? ¡Claro que no!  Avatar habrá sido la película de moda y la favorita del Oscar pero tras 15 minutos de cinta me pareció que Cameron iba demasiado rápido, con una predecible obviedad de estereotipos : chico malo pero en el fondo bueno que conocerá a la chava del grupo enemigo, se enamorará, se la jugará por ella y su gente, etc. etc. No hago menos el enorme esfuerzo que hay detrás de hacer una película, sea súperproducción o presupuesto de avercómolafilmamos.  La onda aquí es que, de vez en vez, por mucho que esto me guste, las hay que no me caen. Quién sabe, a veces pienso que las películas son como la gente : no nos conocimos en el momento adecuado. Quizás, cuando nos volvamos a encontrar, será distinto.  A lo mejor hasta te llego a querer.