lunes, 12 de julio de 2010

¿LA MALDICIÓN DE WRITE THE FUTURE?





   Por Joaquín Peña Arana      


     En un comercial de tres minutos Alejandro González Iñárritu creó un portentoso fresco de la profunda influencia social y mediática que ejerce el futbol en el mundo donde el capricho de la fama o hundise en la ruina  depende a partir del éxito o fracaso de una jugada.

     Dentro del mundillo del cine se habla de La Maldición de Blade Runner. Es posible que las generaciones actuales piensen que una parte de las marcas comerciales que ahí aparecen fueron inventadas para la película, pero no. Luego de su estreno en 1982 algunas corporaciones tuvieron un vuelco del que jamás se recuperaron, y miren que eran de las más sólidas de ese entonces:  Atari, RCA, Bell, Pan Am, la Coca Cola no sucumbió pero estaba por lanzar la New Coke que por poco le cuesta la cabeza.  Si bien hay otras como Budweiser y TDK que nunca han tenido problemas, en el colectivo del cine se quedó la idea que la película de Ridley Scott está salada.

      Ahora, se quiere ver un paralelismo con el portentoso Write The Future. Nomás revisen el saldo final del Mundial: Franck Ribéry, ¡au revoir! Wayne Rooney ¡good bye! Fabio Cannavaro  ¡arrivederci capitano! Y adiós también a los sueños narcisistas de Cristiano Ronaldo. Ronaldhino,uta, a él ni lo convocaron. Hasta Roger Federer salió perjudicado, este año no llegó a la final de Wimbledon.

     Los que más saben de futbol pueden ubicar a la multiplicidad de jugadores que aparecen en el comercial. Todos quedaron fuera. Y no faltó el observador que creyó ver, en la escena final cuando Ronaldo va a realizar su disparo, que la barrera viste camisetas de un naranja intenso.  Al único que le fue bien fue a González Iñárritu. Y qué caray, hasta en eso se parece Write The Future a Blade Runner ¿o a poco le ha ido de la fregada a Scott?

FLOOD!




     Por Joaquín Peña Arana
    

    Dicen que todo comenzó con Aeropuerto, de 1970. En realidad, antes de esa película ya se habían realizado algunos filmes donde varios personajes a partir de un hecho catastrófico o se ven obligados a interrelacionarse o bien se narra su experiencia personal en esecontexto. En el caso de Aeropuerto, más bien podríamos calificarla de película de suspenso o thriller y su atractivo principal fue la fulgurencia de su elenco: Burt Lancaster, Dean Martin, Jaqueline Bisset y George Kennedy. 

     El género de las películas de desastre, como tal, nació y murió con los años setenta aunque otras producciones posteriores han sido etiquetadas con el rubro.  Las estelares, las meras meras, son Aeropuerto, La Aventura del Poseidón, Infierno en la Torre y Terremeto. Como todo género que irrumpe en la pantalla, dio pie a que se realizaran una multiplicidad de películas semejantes, no pasó mucho para que la televisión gringa adoptara el género,  casi siempre ambientadas en un pueblo remoto o aterrizando los acontecimientos en algún estadio de no mucha fama o un parque de diversiones, por aquello del presupuesto. Llegó a ocurrir que aparecieran actores de televisión haciendo sus peores papeles o estrellas de cine con su carrera en caída libre.

     Aunque estas producciones se realizaban para la televisión, aquí en el país llegaron a exhibirse en circuitos comerciales. Así es como recuerdo haber visto Flood!, que ahora sé data de 1976 y de la cual no recuerdo con certeza cuál fue el nombre que le pusieron en español aunque no dudo que se hayan quemado demasiado las pestañas y hayan optado por algo así como Inundación.  En el caso de Flood!, ahora me resulta curioso que el pueblo en peligro se llame Brownsville aunque el Brownsville que yo conozco está junto a un río y para poder visitar esa ciudad necesito una visa.  Sé de algunas personas para quienes perder su visa les representa, en verdad, un desastre.

FILMAR CON GIBSON

                                             foto: Joaquín Peña Arana
  

     Por Joaquín Peña Arana


     Bueno, eso de filmar con Gibson es un decir, pero estar a cosa de 30 metros del actor/productor/director ya fue correr con buena fortuna siendo uno todavía simple mortal. 

     Hubieran visto.  Brownsville, Texas, estaba vuelta loca más o menos el 7 de junio. Todo comenzó porque alguien le dijo que otra persona le confió que una prima le aseguró que habían visto a Mel Gibson cenando en un Chili´s.  Todo parece indicar que, efectivamente, salir por piernas huyendo del asedio de la gente.  Sí, Mel Gibson estaba en la ciudad.

A la prensa se le dio chance  de estar un rato en un aspecto de la filmación. Esta vez Gibson no venía de director sino actor, la película se llama Cómo Pasé mis Vacaciones de Verano, se estrena el año que viene y, bueno, la trama no parece dejar bien parado a nuestro país, pero esa es otra historia.

Para no hacer tan largo esto, la oportunidad de ver la filmación fue un ratito, menos de media hora, pero suficiente para darse cuenta que filmar es cosa de locos y también de lo más aburrido.  La escena era sencilla. Gibson hace una llamada en un teléfono público, una negrita le aborda, él le da billete o algo así y  ella se va gritando de alegría. Pero para la escena cerraron la calle, aislaron a una cuadra a la redonda, movilizaron como a 15 o 20 extras, llevaron equipo como para filmar dos días, como se supone que estaban en California trajeron varios autos con placas de allá cuya única chamba era dar vueltas y vueltas. Y toda la escena era eso: Gibson hablando por teléfono.

Por cierto, la caseta telefónica también la colocaron de utilería. Al día siguiente ya no estaba.