Por Joaquín Peña Arana
Soy de la opinión que las películas deben valer por ellas, no por los nombres. Pero en el cine son otras las reglas a seguir y, a veces, no queda más que obedecerlas. En lo que a mí respecta, después de Romeo+Julieta, Moulin Rouge y Australia, ya sospechaba lo que Buz Luhrmann me tenía preparado.