Por
Joaquín Peña Arana
Uno llega con toda la disposición
para comprar el boleto, ingresar a la sala y disfrutar de una cinta
prometedora. En este caso, ya se pasaron varias de las películas del
Tour de Cine Francés de este año pero, ahh, la de François
Ozon no se puede escapar. Sí, se reconoce que el cuerpo se siente
engarrotado: el precio de un trabajo sedentario, a veces en demasía,
pero por esta vez se puede sobrellevar.

