lunes, 9 de mayo de 2016

MAD MAX: FURIA EN EL CAMINO (MAD MAD: FURY ROAD¨)





Por Joaquín Peña Arana


¿Qué la hace tan diferente a otras de su género? ¿Por qué es tan elogiada y va que vuela para clásico?

Mad Max: Furia en el Camino es una extraordinaria proeza de adrenalina y octanaje pero hay más. Hay historia. Y que una película de acción inmisericorde cuente con ese contrapeso no es de todos los días.  

Sí, ya nos dimos cuenta: Max no es la estrella. El peso está en los hombros de Charlize Theron. No sé qué opinan nos puristas de la saga pero tal parece que han aceptado de buena forma el que su emblemático personaje quede en secundario. El resto está en equilibrio: actuaciones, ambientación, fotografía, dirección, ¡dirección! Uf, George Miller está en buenísima forma. ¿Ya ven que no hace tanto daño tener más de 70 años y haberse alejado de las carreteras un rato para hacer hablar a Babe y bailar al pingüino de Happy Feet?



Lo confieso: estoy demasiado acostumbrado a Mel Gibson. Quizás por eso me tomará tiempo acostumbrarme al Mad Max de Tom Hardy, aunque lo que no cambiado es  torturarse por sus pecados, y en eso Max no está solo. “Redención”, dice Imperator Furiosa. Ese es uno de los temas de esta entrega pero el fundamental es la so-bre-vi-ven-cia. Aquí se trata de la ley de quien sea más fuerte o más hábil en una sociedad que ha hecho del vehículo una religión, el agua, la gasolina y la leche materna monedas de cambio y  Valhalla el destino final. Un lugar donde la Historia no existe, sólo lo que la memoria lucha por preservar. Las crónicas serán contadas por sus testigos.

Se ha debatido si se trata de un filme feminista o de empoderamiento de la mujer. Sí, son mujeres desafiando al establishment imperante,  pero recordemos: el mundo tal y como lo conocemos valió máuser. Hombres y mujeres luchan a diario por mantenerse con vida. Imperator Furiosa no se convirtió en lo que es nomás de ondas, si por algo le volaron la mano. 

No las mencionan mucho pero a mí me impactó el grupo de actrices que encarnan a las Muchas Madres. El trabajo de caracterización, extraordinario, pero es superior la forma en que se meten en el papel. Representan una de las constantes del filme: el sacrificio. Morir con una sonrisa en los labios.  

¿Y entonces, qué, Joaquín? ¿Va que vuela para clásico? No se me da mucho lo profeta pero así lo veo. Sean mis testigos. 



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