martes, 24 de febrero de 2026

CHOQUE GENERACIONAL










      


    Por Joaquín Peña Arana

 

    Trabajo en una oficina donde ya está ocurriendo el cambio generacional.

    Somos pocos quienes formamos parte de lo que llamarían “la vieja guardia” o “la vieja escuela”. Estamos bien. La nueva generación, y quienes todavía permanecemos, hemos llegado a un punto de entendimiento en cuando al trabajo se refiere. Mas no así en otros temas. El cine es uno de ellos.

     Escuché por accidente una conversación entre dos compañeros jóvenes. Uno le decía al otro que acababa de ver Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Los comentarios entre ellos fueron del tipo “me aburrió” o que le pareció “más o menos”. Claro que me sorprendió ese menosprecio pero, después, recordé que no solo he escuchado ese tipo de expresiones a lo largo de mi vida adulta sino, además, yo también las asumí ante las películas que llamamos “clásicos”.

     El cine es aprendizaje. Como cualquier otro arte. Apreciar cine es como apreciar pintura, escultura, música. Se puede disfrutar sin mayor antecedente pero, a veces, se requiere de un, digamos, entrenamiento previo. Me cito como ejemplo. Vi Viridiana de Luis Buñuel cuando era adulto joven y no pude entender su estatus de gran obra de la cinematografía. Lo mismo me ocurrió con El Tercer Hombre, de Orson Welles. Y así podría mencionar otras tantas.

     A veces me he preguntado cuál sería el impacto de las nuevas generaciones si vieran Metrópolis, Napoleón de Abel Gance, El Nacimiento de una Nación, Nanuk el Esquimal o el Acorazado Potemkin. Ya no digamos las películas de Tarkosvky, de Berman, de Fellini o las del Indio Fernández o los hermanos Rodríguez. No como ruido de fondo, sino tomando asiento y la mirada en la pantalla. ¿Las aguantarían?

     Me ha tocado estar en la oficina y ver cuando, al momento que en la tele inicia alguna película de las llamadas clásicas del cine mexicano, de inmediato le bajan al volumen. Muy ocasionalmente he visto que la apagan. Tengo 58 años. Y me considero todavía en aprendizaje. Me falta por ver mucho cine. La ventaja que tengo a mis años es que no tengo prisa. Así que puedo seguir descubriendo, redescubriendo. Aprendiendo. Y sí, puedo volver a ver Encuentros Cercanos del Tercer Tipo una y otra y otra vez. La vi en su momento, cuando era niño. Y tengo esa ventaja con relación a las nuevas generaciones, quienes disfrutan y qué bueno, de otro tipo de cine, de series, de obras visuales, y tienen a disposición cuantas opciones quieran, pero nunca sabrán lo que fue ir al cine y asombrarse por vez primera ante La Guerra de las Galaxias, Encuentros Cercanos, Tiburón, Volver al Futuro o El Exorcista. Era ver algo que jamás habíamos presenciado. Era maravillarse con lo que en la pantalla se mostraba.

     Tuvimos capacidad de asombro. Esa que, al parecer, se está perdiendo poco a poco.


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