lunes, 29 de junio de 2026

SUPERMÁN (2025)

 



Por Joaquín Peña Arana

 

Una impaciente Lois Lane le pregunta a Mr. Terrific “¿tienes un platillo volador y no puedes conseguir una puerta para cochera más rápida?”.

Algo así me pregunté a lo largo de la película. Y no solo una, sino varias veces.

(A PARTR DE AQUÍ, HAY UNA GRAN CANTIDAD DE SPOILERS)

Para empezar, este Supermán sí sangra. Y eso queda establecido desde el principio. También se le mancha y desgarra la ropa. Y tan vapuleado puede quedar que su única salvación es un perro. Ya sé que no es cualquier perro. Es Krypto. Ni más ni menos. Por cierto, no le hace mucho caso que digamos, pero le obedece en las partes esenciales, como llevarlo a La Fortaleza de la Soledad, por ejemplo.

Este Supermán sí que salió humano, demasiado humano. Tan humano, que se pelea con la novia, es indeciso, no puede moderar sus emociones, es muy sensible al hate de las redes sociales, ah, pero eso sí, ama a los animales como no tenemos idea. Igual salva a un perro que una ardilla de que no les vaya a pasar algo mientras se enfrenta al monstruo gigante. También salva personas, y hasta le da la espalda al monstruote para preguntar ¿están bien?

Por cierto, ¿de dónde sacaron eso de que los papás biológicos de Kal-El salieron supremacistas, o algo así, y salvarlo de la destrucción de Krypton no fue nobleza sino un maquiavélico acto de conquista espacial. Porque, también, en esta entrega el papá adoptivo sí está vivo, y no como en las protagonizadas por Christopher Reeve o Henry Cavill. Y, volviendo con Krypto, recuerden que Supermán del 2025 se lo quiere llevar para que no mate las vacas de su papá. ¿O sea que, de plano, sí le puede silbar para que vaya a donde esté pero no lo puede controlar? Alguien dirá que eso se puede explicar porque el perro no es suyo. Se lo encargaron. Ya hablaremos de eso al final.

Lex Luthor es todo un genio capaz de crear universos de bolsillo  y tener a su servicio tecnología de punta y decenas o cientos de personas en la nómina. De acuerdo. Pero, ¿qué Lex Luthor es este que puede ir a un programa, decir que lograron descifrar un mensaje de los papás de Supermán, difundir las funestas y oscuras intenciones que en realidad tenían para salvar a su hijo…y que  la gente se lo crea sin chistar, y del amor pasen al odio así de golpe? Aunque, pensándolo bien, ¿no es justo eso lo que ocurre en la vida real? Y hablando de Luthor, no entiendo todavía bien a bien la parte en que tiene todo un mundo de recursos tecnológicos a su alcance pero no sabe qué hace a sus espaldas su novia Eve Teschmacher, la cual resulta una tipa fría, calculadora y traicionera. ¿Cómo está eso de que se le sale de la oficina y ni cuenta se da o que habla con quien quiera y no tiene hackeado su celular?  

Confieso que estoy muy atrasado con los cambios del Universo DC, pero me desconcertó que los metahumanos tengan una actitud mamona y pendenciera, y que Linterna Verde ahora es güero, fortachón y parece que no quiere pagar por un buen corte de pelo. ¿Y era necesario que Linterna Verde mostrara el dedo cordial en la batalla por Boravia cuyo pueblo, por cierto, como que no tiene redes sociales o no se dejan influir tanto por ellas, porque ahí sí quieren a Supermán, y les importa un bledo lo que Luthor o influencers tengan qué decir.

No he visto Supergirl, así que no puedo explicar qué manejo le están dando al personaje en la actualidad, pero si quieren mostrar en esta entrega a una Supergirl borracha o cruda, que viene de farra, le encargó a su primo que le cuide el perro y de paso le dice bitch como forma de gratitud, pues… es su rollo. ¿Eso quieren? Pues eso tengan.

Está bien. Está bien. Soy yo el que está fuera de onda. Estamos en otra época y este Supermán parece que va muy de acuerdo a ella. Los más de 600 millones de dólares que ha recaudado, pues, parecen prueba de lo anterior.

Ustedes síganle con su Supermán. Yo me quedo con Chris y Henry. 




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